foto tt3En mi universidad (la Universidad Autónoma Chapingo) es probable que gran parte de los estudiantes nos sintamos con la obligación o al menos con el compromiso deaportar lo que podamos al desarrollo rural del país. Pero una vez que terminamos nuestros estudios de licenciatura toda esta noble convicción se termina; aspiramos obtener un empleo estable en alguna empresa trasnacional, o estudiar un posgrado en el extranjero e incluso un puesto burocrático en alguna oficina gubernamental.

Pero ¿Qué pasa con el campo?

Estamos viendo un campo abandonado, cada vez los jóvenes provenientes de las zonas rurales del país se interesan menos por el campo. Quizá porque fue parte de alguna etapa de escasez y sufrimiento para ellos.

El campo (o la actividad de producción primaria como tal) está siendo atendido por personas muy mayores. Las nuevas generaciones no tienen interés alguno por continuar (o mejorar) la actividad agropecuaria.

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Foto: La Jornada

Esto provoca un futuro incierto para la alimentación del país; porque aunque a muchos se les olvida: toda nuestra comida tiene su inicio en la producción primaria, sobre todo la campesina.

Sería conveniente que nosotros como estudiantes nos pronunciemos hacia la revaloración del campo mexicano; no está tan descabellada la idea de que en las negociaciones por la reestructuración del TLCAN se le dé un giro distinto a las materias primas; uno donde se priorice el consumo de la producción nacional y el rescate del sector agroalimentario.

Yo quisiera además invitar a todos los estudiantes, sea cualquiera su enfoque académico; que le echen un ojo a la agricultura. En el sector agropecuario caben todos: abogados, contadores, politólogos, diplomáticos, industriales, médicos, ingenieros y sobre todo agrónomos. La agricultura es el futuro de México, tenemos el potencial de producción; pero tenemos una gran desigualdad social dentro de la clase económica que vive de la producción de alimentos.

La solución no es tan complicada como parece, seguro que llevando capacitación y asistencia técnica a aquellas comunidades rurales para mostrarles la manera de ver la agricultura como un negocio rentable pero sobre todo noble; que los jóvenes se vuelvan a interesar por el campo; que nos demos cuenta que de ahí comemos y que tarde o temprano nuestros padres y abuelos nos van a faltarfoto tt2

Foto: Periódico el Zocalo

Y entonces cuando se nos llegue el día; ¿Quién va a producir nuestros alimentos?

José H. Quintero Beltrán, alumno de la Universidad Autónoma Chapingo